Prueba de Acceso a la Universidad: día primero

Posted: junio 6th, 2012 | Author: | Filed under: Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , | No Comments »

 Un año más celebramos en la Comunidad de Madrid las pruebas de acceso a las enseñanzas de grado, durante los días 5, 6 y 7 junio. Los estudiantes acuden puntualmente a la cita, aunque haya algún retraso por simple despiste. Mecánicamente van siendo llamados, comprobando su identificación y situándoles en la mesa que les corresponde. Se nota cierto nerviosismo en el primer ejercicio de “Lengua castellana y literatura”, quizás hasta que se familiaricen con la situación ambiental.

Preguntan cosas intrascendentes, a la que te descuidas, desde el tiempo que ha pasado y el que queda aún (ahora el reloj lo llevan en el telefonino y no pueden tenerlo a mano), si puede poner con rojo el número de pregunta, o si pueden escribir en horizontal la frase del análisis sintáctico, porque no les cabe en vertical. Leen pausadamente el texto de Gregorio Marañón sobre El Conde-Duque de Olivares, o el de Sanz Yagüe en la presentación del libro Frente al Pacífico. Este último es más actual, de 2011, mientras que el otro es de 1936. Y van contestando a las cuestiones, por las que pueden obtener hasta 10 puntos. Novedades, pues, pocas, salvo la de encontrarse en un aula de la Universidad Autónoma en un momento solemne para dar cuenta de la preparación y madurez obtenidas en el proceso de sus estudios de bachillerato. Es una primera experiencia rigurosa y seria de lo que tendrán que hacer de ahora en adelante. En un espacio de tres días han de desarrollar lo que han ido aprendiendo en el último tramo de la Secundaria. No viene mal, desde luego, además de que están atendidos por el profesorado de la sala (“Qué bien los traten ustedes”, me decía una monjita que vino con el grupo de su colegio. ¿Por qué habríamos de tratarles mal, hermana?, le contesto).

Después de una pausa de unos 30 minutos empieza el segundo ejercicio en el que eligen “Historia de España” o “Historia de la filosofía”. En la segunda materia se quedan pensativos, mirando y comparando los textos de los dos autores, de los que han de elegir uno. Algo similar les pasa con “Historia de España”. “Estos chicos…”, me comenta un profesor de Ingeniería  informática con el que estoy en el aula. Como siguen sin decidirse, me vuelve a decir lo de “estos chicos…”, con cierto rintintín. ¿A qué te refieres?, le pregunto. Pues a que tienen el texto en la mesa, sólo han de leer lo que dice para contestar. ¿A qué esperan? Bueno, los estudiantes tienen también sus dificultades y han de organizar los contenidos en su cabeza para responder luego correctamente. Exponer las ideas del texto, relacionarlas, descubrir el problema que allí se trata y recordar cómo lo han resuelto otros autores tiene su interés y, a veces, no le resulta tan fácil como creemos los adultos. Deben que tomarse su tiempo para seguir la argumentación kantiana acerca del conocimiento.

 La distinción entre fenómeno y noúmeno, o entre lo que es conocer y lo que es pensar (digamos en paréntesis que una desorientada pregunta si Kant era de la época contemporánea. Cerremos paréntesis y olvidémoslo). Además, Nietzsche proclama la noticia de la muerte de Dios y las consecuencias que tiene el hecho con la nueva aurora, la libertad y la aventura que proporciona, con luminosas imágenes de la mar abierta.

 

En “Historia de España” les ofrecen, de una parte, una fotografía de la proclamación dela Segunda República y el reinado de Alfonso XII; por otra, un mapa del ferrocarril y su impacto en las transformaciones económicas del siglo XIX, además de los fragmentos del testamento político de Franco.

 La tarde estuvo ocupada con las lenguas extranjeras. Leer traducir y comprender, contestando a preguntas del contenido de los textos en la lengua original. Se trata de ejercitarse en el vehículo de comunicación por excelencia, que tanto necesitarán después en el desarrollo de su existencia, no sólo académica, sino, especialmente, laboral.

 En medio de un calor agobiante, la jornada vespertina resultó bastante soporífera, mientras ofreció a los amantes de la lengua de Molière unos fragmentos de Le Figaro (2009) sobre el uso muy extendido de la bicicleta en las ciudades y algunos de los problemas que trae consigo. También otro fragmento de Yahoo! Actualités 2008, relacionando el gusto musical con la personalidad.

La lengua de Shakespeare ofreció una descripción acerca de los diamantes, que “son el símbolo del amor”, su proceso de transformación en joyas, su naturaleza, características y precios. Igualmente en el otro texto se hablaba de la habilidad de algunas personas para no olvidar una cara.

La lengua de Goethe planteó los planes de estudio en Alemania y, más concretamente, enla Universidadde Hamburgo. Y enla Opción Ael tema de las antigüedades.

Como ya dije, el esfuerzo que han de hacer los estudiantes en este primer día tiene su importancia. Se les somete a una prueba de mantenimiento intelectual, mental y, acaso, también físico.

Ahora hay que esperar que queden en un buen lugar y que su rendimiento sea adecuado a la preparación recibida. Esta prueba no suele olvidarse. Puede que sea el encuentro con la primera dificultad seria en su vida de estudiantes. Ahora ya sólo queda avanzar con constancia en su camino universitario, que es uno de los más dignos a proponer. Madurez intelectual sí se les dará y ojalá que también laboralmente pueda orientar su destino profesional, que debe ser también humano.

Julián Arroyo

 Imágenes: Foto EFE, ABC, 6 de junio 2012; Edición de esta obra de Marañón en Espasa-Calpe; A. Sánchez Portela: Proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol de Madrid (1931); ciclista atropellado por un taxi en Madrid, El País, 5 de junio 2012.


Los sucesos de Valencia según el ministro del interior

Posted: marzo 17th, 2012 | Author: | Filed under: Sin categoría | Tags: , | No Comments »

 

La política del ministerio del interior no sólo resulta decepcionante, sino que su comparecencia para explicar la actuación policial en los recientes sucesos de Valencia constituye un verdadero bochorno. ¿Cómo se puede aplaudir la desmesura y brutalidad para reprimir a estudiantes de Secundaria, que se vieron obligados a manifestarse ante las graves deficiencias de sus Centros, por carecer de las condiciones mínimas para poder ejercitar sus derechos de estudio y formación? Para no congelarse de frío, el pasado invierno tuvieron que llevar sus propias mantas a las aulas. Es un espectáculo vergonzoso.

Decía Kant en su tiempo que el Estado tendría que encargarse de los costes de la educación de la juventud, añadiendo, con melancólica protesta, que, sin embargo, “apenas… tiene algo disponible para retribuir a maestros activos y entregados a su oficio”. Palabras de plena actualidad en estos momentos, quién lo diría. Ni para los maestros tienen, pero tampoco para los alumnos. ¿Por qué extrañarse entonces del fracaso escolar?

Ya sabemos que educa toda la tribu y la ciudad entera desde las actuaciones que llevan a cabo. Debe educar igualmente el ministerio del interior, ¿o no? Desde luego no será con el ejemplo de violencia policial, expresada en golpes, represión y pánico intimidador. Menudo panorama para que los estudiantes se crean los valores que se proponen en las aulas. Se les dice que son libres, que actúen con autonomía y que consideren que un ser humano digno cumple con sus deberes y respeta las instituciones, que son garantía de nuestros derechos. Lo que ahora han podido percibir es que a quien no se somete le muelen a palos, que la libertad de expresión y crítica está prohibida y que tienen que aprender a callar y a aguantarse con lo que venga.

En los lejanos tiempos (¿tan lejanos?) de la dictadura se nos decía que los estudiantes tenían que hacer sólo una cosa, estudiar. Entonces “los grises” en sus aparatosos caballos aplastaban cualquier intento de manifestación. Irrumpían, incluso con esta indumentaria, en el hall y en los pasillos de la Universidad y hasta se metían en las aulas situadas en la superficie. La calle es mía era la famosa frase del colérico ministro del interior de entonces, M. Fraga, tan homenajeado ahora por los suyos. Parece que el actual ministro del interior quisiera emular a aquél antecesor y a aquellas situaciones, lo que tampoco resulta tan extraño, cuando los descendientes de la dictadura, todavía no juzgada, se han alzado con el poder del gobierno.

Dios mío, ¿qué es España?, se preguntaba Ortega en su tiempo y cuál era su mal, que hizo morir incluso a Unamuno Qué nivel cultural tiene el ministro que todavía no se ha enterado de lo que pasó, o no ha querido enterarse, lo que todavía es peor. El problema no es la desmesura policial, sino quién cursó estas órdenes contundentes de represión a estudiantes de nivel secundario. Los responsables políticos de la Comunidadde Valencia deberían haber sido cesados inmediatamente. Y, si el propio ministro los refrenda, no hay nada más que decir sobre su cargo.

Otro dato que muestra las cortas miras que puede tener un ministro es que aporte como razón de la no desmesura que los daños físicos denunciados no son considerables. ¿Sólo existen los daños físicos? Abra su mente, señor ministro, también hay daños psicológicos, humanos, educativos, de menosprecio a la dignidad, de palabras groseras e intolerables, de angustia mental y de pánico. Desde luego, la sensibilidad de almeja del ministro parece desconocer que también se producen heridas en el alma, que podrán no notarse, pero que repercuten en la vida de cualquier ser.

Ni una sola fisura en las condiciones del ministro, respaldado plenamente por su propio grupo, que es una piña marmórea. Alabó la prudencia policial, su acción intachable, que sólo se limitó a hacer frente a la agresión de los manifestantes. Si las cosas hubieran sido así, no se acaba de entender por qué llegó la contraorden unos días después para que aguantaran la protesta, con la excusa de la mala imagen de España que ofrecían los documentos gráficos de periódicos extranjeros. La perspicacia del presidente del gobierno hizo el resto: fue el primero en darse cuenta, aunque el ataque a estudiantes menores de edad pudo hacer reflexionar a algunos.

Estamos acostumbrados a oír que nadie es perfecto. Pues resulta que el ministro del interior y todos los que están bajo su mando contradicen el dicho. La actuación de la policía con estudiantes adolescentes sí que fue perfecta. La explicación del ministro también fue perfecta. No hay lugar alguno para la autocrítica, aunque, forzado por el resto de los grupos que le escuchaban en el parlamento, acabó concediendo que el jefe superior de policía de Valencia “no estuvo muy afortunado”, cuando, empleando un lenguaje belicista, habló del “enemigo”, representándolo en los estudiantes. Pero fue sólo cuestión de mala suerte, nada más.

En este caso, la oposición de la izquierda plural y singular y otros pecaron de exceso de prudencia. Ante una actuación como la que describió el ministro, que han desmentido suficientemente los abundantes documentos de Internet, deberían haber pedido la dimisión del ministro y, a continuación, su reprobación, con todo derecho. Y esto con independencia del tramo de los cien días de cortesía. Hay cosas que no se pueden tolerar, porque afectan al Estado de derecho. En mi opinión, el jueves 15 marzo de 2012 quedará como el primer agujero negro de la gestión de Interior, sin necesidad de hablar de campañas de descrédito. Hay que estar muy atentos al porvenir.

Julián Arroyo

Imagen: lamoncloa.gob.es