¿La vuelta del nacional catolicismo?

Posted: diciembre 14th, 2012 | Author: | Filed under: Bitácora, Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , , , | No Comments »

En los primeros días de diciembre de 2012 un señor Ministro de Educación llamado José Ignacio Wert, palabra que en alemán significa “valor”, ha tenido la osadía, que no el valor moral, de plantear un proyecto de ley denominado LOMCE que vuelve a los mismos principios de la escuela franquista del nacionalcatolicismo: unidad uniformizadora, segregación por razón de dinero y género, privilegios inadmisibles para la Iglesia católica y mercantilización general del derecho a la educación. Y uno se pregunta asombrado si estamos retrocediendo en el tiempo o es que los políticos del PP ya no viven en el presente sino que están anclados en el pasado más reaccionario de nuestro país.

Me interesa destacar solamente un punto de enorme retroceso en este proyecto de ley educativa. Me refiero a la alternativa que han impuesto los obispos en la enseñanza pública de una alternativa en 4º de la ESO a la religión y moral católica. Sus eminencias episcopales, no contentas con que la religión católica esté presente en todas las etapas y en todos los cursos de la Primaria y de Secundaria, han conseguido que el monaguillo del MEC haya introducido la alternativa de los “Valores éticos” como opción obligatoria y evaluable para todos los que no desean asistir a la clase de religión. Para los que llevamos años militando en organizaciones laicistas y estamos convencidos de que la laicidad es la única salida posible al hecho multicultural de nuestro país, es un gravísimo error y una injerencia inadmisible de la jerarquía católica en un Estado aconfesional y laico como el español.

Más allá de las posiciones morales y religiosas que cada cual pueda sostener, lo que es intolerable es que se cree una obligación jurídica y una prescripción curricular en torno valores éticos para aquellos alumnos que optan por no recibir enseñanza de religión y moral católica. Esta normativa es totalmente errónea desde varios puntos de vista.

En primer lugar, desde la filosofía moral que preconiza una formación ética común para todos los seres humanos basada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En ese código ético universalizable se encuentra ya un patrimonio común para todos los seres humanos, basado en la igual dignidad, en su racionalidad y en sus derechos y libertades fundamentales. La religión no se debe oponer bajo ningún concepto a esa fuente universal de moralidad y de dignidad humana; por eso, filosóficamente es un error la posición sostenida por el episcopado español en ese punto.

En segundo lugar, desde el punto de vista pedagógico es otro error configurar en el ámbito educativo dos grupos de alumnos que reciben valores morales distintos y en muchas ocasiones contrapuestos. Los profesores de religión y moral católica están en la educación pública gracias a un nombramiento episcopal y realizan según la Iglesia católica una “missio canonica”, aunque les paga el Estado. Es decir, su status es bastante especial desde todos los puntos de vista. No tienen libertad de cátedra, tienen que adoctrinar al alumnado, deben catequizarlo y están obligados a seguir la doctrina oficial de la Iglesia; de lo contrario, como se ha visto en numerosos casos, pueden ver rescindidos sus contratos laborales, ya que no son funcionarios públicos. Por lo tanto, enseñan en sus clases de moral católica unos valores morales que en muchos casos son incompatibles con la libertad exigida en los Derechos Humanos.

Por último y yendo al fondo de este problema que es político y jurídico, cabe preguntarse por qué se mantiene la clase de religión en su versión confesional en las escuelas e institutos públicos de toda España cuando nuestro ordenamiento constitucional afirma que el Estado en España es aconfesional. En una sociedad multicultural como la española, en la que existe un pluralismo cultural, moral y religioso en las aulas y fuera de ellas, es ya hora de que se revisen los Acuerdos entre el Estado español y el Estado Vaticano y no se siga considerando el status de la asignatura de Religión católica como equivalente a las asignaturas fundamentales del curriculum, porque sencillamente no lo es; además, esos Acuerdos de 1979 son un claro ejemplo del mantenimiento de ciertos privilegios para la Iglesia católica, algo que es contrario al espíritu y a la letra de la Constitución (Artículo 16.3).

Luis María Cifuentes, Catedrático de Filosofía


Estirpe de hombres íntegros

Posted: octubre 7th, 2012 | Author: | Filed under: Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , , , , , , , | 1 Comment »

Copio el mismo título de un artículo periodístico que escribí en la muerte del mejor alcalde que ha tenido Madrid, el profesor Enrique Tierno Galván. Le conocí en un espacio de tiempo demasiado breve, porque muy pronto la policía franquista cerró el centro en que entonces (en 1965) enseñaba por las tardes, después de haber sido expulsado de la Universidadpor actuar contra la dictadura, en abierto y para cualquier persona interesada. Cuando me pidieron un titular, con motivo de su muerte, mi respuesta fue: pertenece a la estirpe de los hombres íntegros. Lo sigo manteniendo aún veintiséis años después.

Otro de estos hombres de la estirpe de los íntegros es Luis Gómez Llorente. Se fue el pasado 4 octubre, jueves, hacia la 1,30 de la madrugada, tan callada y silenciosamente como sólo él sabía hacerlo de un modo insuperable. No quiso que avisaran a nadie para no molestar, sin duda. Le ingresaron el lunes y dejó de vivir el jueves. Eso es la muerte, el final de la vida. Vivió con modestia y severidad, utilizando el transporte público hasta en los últimos meses con el bono de jubilado, aunque ya le costaba lo suyo subir las escaleras del metro, luego caminaba un rato hasta el lugar donde tenía que impartir su conferencia y se recuperaba inmediatamente, hablando con brío a la sala repleta de oyentes. Cuando acababa el día, al anochecer, daba un paseo con su mujer y tomaba un ‘bocado’, como a él le gustaba decir, no necesitaba mucho más, en cualquier tabernita o bar cercano a su domicilio. Al día siguiente, se pegaba de nuevo al yunque en su trabajo diario. Me contaba un amigo común que un día le comentó que le habían regalado un yunque y que le brillaron los ojos, porque esa era la imagen que se hacía de sí mismo. Pasados unos días se presentó en su casa con el citado presente. “Es el mejor regalo que me han hecho nunca”, le dijo.

Uno de sus elementos personalísimos era la vestimenta: gabardina azul, chaqueta, rebeca y corbata (en verano prescindía de gabardina). De calzado, botas de media caña para protegerse los pies. El único momento en que le he visto arreglarse un poco más fue un día de Navidad, con abrigo loden y sombrero. “Es que ahora voy a ver a mi madre, que vive en la casa de mi hermana”, me dijo riendo. No le ganaba nadie en caballerosidad. Algunas de sus compañeras de sindicato me contaban que las ponía en un apuro, porque, cuando tomaban un café con él, sentadas en la terraza de una cafetería próxima a la sede dela Avenida de América, no las dejaba pagar, diciéndolas que cómo iban a pagar las damas. Unas veces se enfadaban con él y otras se adelantaba a pagar las consumiciones. Estaba hecho de otro paño.

Algunos se sorprendían en el acto de despedida, al ver que su cuerpo presente estaba flanqueado por delante con la bandera de la UGTy por detrás de la cabeza pendía vertical el crucifijo. A mí me habría gustado ver la cara de muchas personas y hasta de algún poderoso medio de comunicación que le ha acusado muchas veces de materialista, laicista, marxista y anticlerical, entre otras lindezas. “En el Parlamento nos veremos”, le increpó a un obispo en la tribuna del Colegio de doctores y licenciados de Madrid en uno de los muchos debates que celebraban durante la dictadura, mientras la policía estaba al acecho en el exterior de la sede. En cambio, muy pocos saben que en navidades preparaba siempre el belén, que él mismo hacía, con sus propias manos, en su casa y en la de su madre, en el que brillaba su arte y razón mecánica para construir el río, los caminos, las luces y las clásicas figuras navideñas, siempre con detalles imaginativos propios, incluyendo alguna ironía, y con calidad y humanidad a raudales.

Por contraste, bueno sería recordar que en el primer encuentro que tuvo con Fraga, acompañando a Felipe González, Gómez Llorente le dijo al entonces ministro del interior que le sorprendía que, siendo él hombre de formación académica y profesor universitario, defendiera la pena de muerte. Fraga bramó: “Si eso me lo dice en la calle, le pegó un puñetazo que se traga la cachimba”. Felipe González tuvo que intervenir para poner paz. Dos estilos de hacer: la tranquilidad estoica del segoviano, coherente con sus principios, y el desbordamiento irracional del gallego. Razón tenía Tierno Galván cuando escribió: “Flotantes desde el absurdo, somos, en cuanto criaturas existentes, simples conatos de racionalidad” (“Benito Cereno o el mito de Europa”, en Cuadernos Hispanoamericanos, 1952, número 36). Dos estirpes distintas que llevaban consigo dos talantes tan diferentes.

Gómez Llorente reunía una ingente capacidad intelectual con su agudísima razón dialéctica, que no dejaba escapar ni un solo detalle por mínimo que fuera. “Hay que responder a la intervención que me han dirigido, aunque sólo sea por cortesía”, decía a veces, quizás porque la pregunta carecía de interés para él. Sin embargo, contestaba con todo detalle. Sólo una vez, en una reciente intervención en el Ateneo de Madrid, le vi callado y sin responder a un profesor de la Complutense y a otro de Instituto, porque renunció a polemizar con ellos en un asunto en el que vertieron conflictos graves y en absoluto asumibles. A veces algunos le han acusado de querer sobresalir y de ir de protagonista. Nada más lejos de la realidad, en mi opinión. Sabía defender sus convicciones, pero estaba muy lejos de su talante querer molestar a nadie. Hacía gala de un equilibrio exquisito, incluso aunque no se lo mereciera el adversario.

No son muchos los que saben de su lucha tenaz por dar una mejor orientación a las leyes educativas socialistas y su empeño en la necesidad de la formación ética de los estudiantes de Secundaria. Javier Solana (que estuvo presente en la cámara mortuoria del amigo) y Alfredo Pérez Rubalcaba recordarán bien los múltiples intentos en los que la razón dialéctica de Gómez Llorente acabó convenciéndoles con firmes argumentos y exquisita cortesía. “Algunos átomos de ética en la Secundaria no estarían del todo mal”, dijo una vez el profesor de química orgánica, Rubalcaba. Así la reflexión ética entró, por fin, en el cuarto curso de ESO, que, finalmente, quedó en Ética (no se confunda con la actual Ética-cívica, que no es lo mismo) y que impartieron los profesores de filosofía. Es sangrante ver que ahora, con la nueva ley en redacción, puede desaparecer la materia de filosofía en la Enseñanza Secundaria, puesto que muchos no harán bachillerato, y, de hecho, acabarán los estudios secundarios sin haber oído hablar nunca de filosofía, lo que es propio de mentes mostrencas y con poco o nada de cerebro. ¿Será posible semejante atropello? Y ya no tenemos a Gómez Llorente para defender otra alternativa. Los huérfanos del potente empuje del maestro lo tendremos todavía más crudo. Claro que siempre se puede decir, como se ha hecho con otro tema, que no llega el Apocalipsis y que la reflexión moral no es imprescindible en las aulas. Pues parece que la realidad nos viene mostrando tozudamente lo contrario. Ahora bien, peor para la realidad, ya lo saben, aunque pueda resentirse la integridad intelectual.

Es propio de hombres íntegros pensar bien lo que se va a hacer y prepararse adecuadamente para ello. Gómez Llorente no dejaba nada a la improvisación. Lo acostumbrado en él era dedicar un par de semanas a documentarse sobre el tema del que tenía que hablar. En sus últimos ocho años de jubilado esto lo hacía siempre y llevaba escritas sus intervenciones, con papeletas complementarias de las correspondientes citas y textos. A partir de aquí empezaba su exposición con una oratoria natural que dejaba prendados a los oyentes. A veces intervenía durante dos horas, sin que decayera lo más mínimo el interés. Ni siquiera necesitaba un sorbo de agua y la botella quedaba sin tocar. Después, cuando terminaba, encendía un ‘celtas’, corto o largo, y se tomaba un café sólo en la barra de la cafetería. Una vez me extrañé que siempre parásemos en la misma cafetería de una determinada zona de Madrid y se lo pregunté. “Mira” -me dijo- “es que esta cafetería adaptó inmediatamente una zona de fumadores, cuando se podía resolver así el problema. Ahora ya no es posible ni esto, pero yo les estoy muy agradecido por el detalle”. Así era Gómez Llorente, curioso ¿no?

Tenía una mente tan prodigiosa que una vez, llevándole a su casa en mi coche -sabido es que no conducía- le comenté el título de una conferencia que yo tenía que dar la semana siguiente en un lugar fuera de Madrid. “Ah”, me dijo, “puedes plantear un esquema como este”. Y en los 15 minutos que tardamos en llegar había organizado la intervención, que quedó redonda, por cierto. (Pido perdón al lector de esta entrada, pero se agolpan los recuerdos y son tantos…).

Gómez Llorente se nos ha ido sin escribir sus memorias, que tanto nos habrían enseñado. Es algo que ya no es posible recuperar, lástima, aunque tampoco estoy seguro de que le hubiera gustado hacerlas.

Se ha ido tan calladamente como vivió desde que se retiró de la política pública, casi sin despedirse, como si nos quisiera decir solamente que seguiremos en contacto desde el silencio. Fue una buena persona, que siempre echaremos de menos por la falta que nos hace. Nunca buscó la fama y sólo quiso vivir trabajando por sus compromisos. Sin embargo, ha quedado como un referente, que se dedicó completamente a su profesión de profesor de Secundaria. Cuando enseñaba en el Centro de Enseñanzas Integradas (C. E. I.) de Alcalá de Henares, citaba a sus alumnos en el aula las mañanas de los sábados, ya en el último trimestre, porque no podía acabar el programa del que tenían que examinarse en Selectividad. Es muy difícil de creer que se le llenara la clase, como dan testimonio los propios estudiantes, que dicen ahora con orgullo en sus comentarios ‘fue mi profesor’ de filosofía. Todo un ejemplo de fortaleza moral, dedicado al compromiso educativo y al estudio de los clásicos del socialismo español, proclamando la igualdad “como igual libertad para todos” y por encima de la libre competencia. Un hombre bueno. Un buen socialista. Un sabio.

Julián Arroyo

Ilustraciones: David-fernández.net; lne.es; el comercio.es; con Solana en Oviedo, foto de Vélez; el comercio.es; izquierdasocialista.net


La comunidad filosófica “Ibersofía”

Posted: enero 10th, 2012 | Author: | Filed under: Bitácora | Tags: , , , , , , , | 4 Comments »

En el año 2009 surgió en la SEPFI la idea de crear una comunidad filosófica iberoamericana tras el fracaso anterior de EUROSOPHIA. El objetivo fundamental de esta iniciativa fue crear una red de comunicación filosófica cuya base sólida radica en las dos lenguas que todas las naciones iberoamericanas compartimos: el portugués y el español. La distancia geográfica ya no es un obstáculo insalvable, pues con las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación todos los docentes de Filosofía de Europa y América podemos fácilmente crear una red virtual casi instantánea de comunicación filosófica en español y en portugués.

¿Cuáles son los ejes de intercambio y de reflexión filosófica que podrían inicialmente constituir el tema central de nuestra red virtual? La SEPFI, desde su fundación en 1979, siempre ha mostrado un especial interés en la didáctica de la Filosofía y en la innovación de los métodos de enseñanza y aprendizaje de la Filosofía, sobre todo en las aulas de Secundaria. Concretamente la labor de la SEPFI durante muchos años ha sido relevante en la organización de Congresos, Seminario y Encuentros nacionales e internacionales sobre la enseñanza de la Filosofía a los adolescentes. En los últimos años, la SEPFI ha reforzado ese objetivo al conectar con la UNESCO y sus publicaciones sobre la necesidad de enseñar filosofía a los jóvenes en todos los sistemas educativos del mundo.

Un segundo eje temático de esta nueva red virtual sería, según la propuesta de la SEPFI, el enfoque de una nueva ética intercultural, universalizable, de carácter cívico y laico, en el que las aportaciones de los docentes de Iberoamérica podrían ser especialmente útiles y novedosas, pues ayudarían a la configuración de un nuevo modo de comprender las relaciones entre la antropología, la ética y los derechos humanos. En un mundo globalizado la visión eurocéntrica de la filosofía y de la ética pierde su centralidad y permite a los docentes europeos adoptar un enfoque realmente universal sobre los problemas humanos que son de carácter intercultural o transcultural.