El capital: poder económico financiero al descubierto

Posted: diciembre 29th, 2012 | Author: | Filed under: Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , , , , , , | No Comments »

La lúcida sentencia 146 de Nietzsche, en Más allá del bien y del mal, reza así: “Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”. “Un capitalista devora a otros muchos”, escribe Marx en el tomo uno de El capital. Y también, “que a medida que el capital se acumula, tiene que empeorarse la situación del obrero… Esa ley implica una acumulación de miseria correspondiente a la acumulación de capital”. Siglos antes, y en un contexto sociocultural muy diferente, Maquiavelo proponía en el capítulo dieciocho de su obra más conocida que el príncipe debía transformarse “en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas, ni el zorro protegerse de los robos. Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos”. Se trata de dos autores clásicos, cuyas ideas permiten analizar tanto las estructuras sociales de su tiempo como el poder político que las sustenta.

1348768520261CG Se ha dicho que los dos pensadores están presentes en la descarnada y última película de Costa-Gavras, director de cine francés, de procedencia griega, que nunca ha tenido pelos en la lengua para hacer cine político, pero ¿es que hay algo que no sea político? Lo que acontece en la polis tiene en su base un poder organizado y Costa-Gavras se ha mantenido durante toda su vida analizando precisamente el poder. Pues bien, habría que preguntarse qué poder domina en nuestra sociedad del siglo XXI. Estamos sometidos al totalitarismo del capital financiero, por eso hay que analizarlo para poder entenderlo y, en un segundo momento, actuar, también, en consecuencia.

Ya conocíamos por sus filmes anteriores la preocupación de Costa-Gavras en el análisis del poder. Vimos el poder de la CIA en “Missing” y no nos extrañó demasiado. Tampoco produjo escándalo saber del poder de los nazis, pero nos sobrecogió algo más el poder del Vaticano, cuando vimos “Amen”. O el poder de las fuerzas policiales y militares en “Z”. O el poder de las empresas para despedir a cientos de trabajadores en “Arcadia” ¿Y cuál es la razón profunda para analizar el poder? El cambio de vida que produce, mediante el control más absoluto de todo lo que hacemos, lo destruye todo, sin pensar, ni por un momento, en lo que nos ha costado construirlo históricamente. Porque cada conquista social lleva consigo riadas de lágrimas y sangre a borbotones. No es exagerar ni un ápice pensar que en España nos acercamos a seis millones de puestos de trabajo destruidos, miles de desahucios, que dejan viviendo al aire libre a otros tantos miles de familias con la calle para correr, se está desmantelando la educación, día tras día, se avanza en la privatización del sistema de Salud a ritmo frenético, los intereses por el pago de la deuda llegan a superar nuestro PIB y esclavizan así a los ciudadanos el_capital-0c9b1ENTIERROdurante lustros, se deja de atender a los ancianos, nuestra juventud está condenada a la inmigración, ciencia y cultura caminan hacia su desaparición, los fondos de inversión arrasan con todo lo que encuentran a su paso, nos gobierna un capital cada vez más materialista y con menos escrúpulos. ¿Tenemos, acaso, futuro? Hasta el oxígeno que nos permite respirar se privatiza, escribe Millás, y cualquier día yugulan hasta la esperanza. El mundo del capital es de una ferocidad salvajemente global. ¿No se puede parar todo esto? Difícilmente, porque las acciones económico-financieras se mueven con una sutileza categorial en los más inverosímiles recovecos de la ideología clásica. A veces rozan la legalidad, pero se las apañan para no vulnerarla nunca, por eso se hacen intocables.

Stephane-Osmont-Le-Capital¿Cómo llevar toda esta base al cine para impactar en el espectador? El cine ha contado, desde su nacimiento, historias, a través de imágenes. Mejor, buenas historias, mediante mejores imágenes. Esto lo que ocurre en El capital de Costa-Gavras. La historia se la proporciona la novela del francés Stéphane Osmont, con un título homónimo, Le capital.  Desde esta base construyen un guión Karim Boukercha, Jean-Claude Brumberg y el propio Costa-Gavras. Osmont es economista, antiguo alto funcionario del Ministerio de Economía francés con experiencia en las finanzas. Es, pues, un buen conocedor de un tema, cuya historia publicó en 2004. Osmont quedó “harto y asqueado” de este mundo financiero, por lo que “acabó dejándolo todo”. Costa-Gavras leyó el libro, que le “fascinó”, según declara.

Los guionistas hacen una ficción de este universo financiero, en la que, a modo de fábula, van apareciendo los mayores vicios-virtudes del capitalismo actual: ambición ilimitada, deslealtades crudelísimas, enriquecimientos ilegales, desequilibrios personales y sociales, avaricias, codicia criminal e injusticias sin cuento, despidos masivos para obtener dividendos, engaños, estafas, cultivo de la pasión sexual para sacar dinero, pura especulación a la que todo se sacrifica, sin que se interponga ningún escrúpulo, hasta formar la historia. Es como una alegoría de la situación en que vivimos y de la que formamos parte, siendo sus rehenes.

el-capital-imagen-pelicula-12PROTAGONISTA

El lenguaje cinematográfico presenta un comienzo espectacular y efectista, con rasgos cómicos de un humor sardónico. Una bola de golf está a punto de ser golpeada. Seguidamente, un individuo maduro cae al suelo, retorciéndose por un cáncer en los genitales, que ocultaba por vergüenza de su virilidad. Es el presidente del Phenix Bank. Ahora, un tipo más joven avanza hacia la cámara con ojos sanguinolentos de ambición. Es un simple empleado, que viene de la nada y que llegará a ser el nuevo presidente. Lo que sigue -las tradiciones, los juegos de las finanzas, la corrupción del dinero, negocios, primas y todo un mundo convulso, en el que sobresale la voracidad y el robo, se cuenta ya en primera persona por el protagonista Marc Tourneuil (Gad El Maleh, un actor francés de origen marroquí, que borda el papel). El ritmo trepidante de la película termina con Tourneuil al micrófono, diciendo en apenas nueve palabras el objetivo que se propone al Consejo de Administración del banco: “robar a los pobres para dárselo a los ricos”. Los miembros de dicho Consejo aplauden a rabiar.

Este es nuestro mundo: un gran supermercado europeo. Todavía quedan el-capital-imagen-pelicula-11personas reconocibles, como Maud Baron (Céline Sallette), que ofrece a Marc escribir un libro de denuncia, aunque éste la mira con desdén y conmiseración. O el tío del protagonista, que le echa en cara en la bucólica comida familiarla inmoralidad de su conducta y al que Marc le corrige que ya se ha producido la revolución, porque sólo hay una Internacional, la del dinero. Por supuesto, la clase obrera no existe, o, al menos, carece de conciencia, por haber sido engullida por la clase el-capital-imagen-pelicula-9financiera. Tampoco hay vida familiar, la esposa de Marc le dice que no vuelva, si sigue apostando por el banco. Incluso la prostituta de lujo, Nassim (Liya Kebede)es devorada, igualmente, por su propia ambición. Hasta a sus familiares les recomienda el cínico e hipócrita Marc que prescindan de los bancos y que guarden en casa su dinero. ¿A qué nos suena esto en el mundo hispánico? Costa-Gavras ha conseguido hacer una denuncia lúcida en imágenes llenas de brillo y con un ritmo envolvente y arrollador.

¿Acaso no se exagera mucho, al presentar semejante sordidez? Estamos ante una fábula sí, pero es un reflejo fiel de la realidad del momento actual. En el caso de Europa se ha construido la casa por el tejado. Se ha alcanzado la unión económica, con el euro como base, y ahí se ha parado. ¿Para cuándo la unión cultural, social y política? Al paso que vamos, puede que no la veamos nunca.

imagen57133gOTRAESCENA

¿Qué hacer con estos niños financieros, que juegan con todos nosotros sin querer aceptar las consecuencias de su entretenimiento? Ellos se lo pasan bien así, “juegan por puro placer”, dice el director Costa-Gavras a sus casi 80 años. No caben medias tintas reformistas de lo que, desgraciadamente, tenemos experiencias más que suficientes. Hay que dar un enfoque distinto y empezar de nuevo. Sí que se puede, sólo hay que quererlo. Éste es un gran trabajo, lleno de frescura. Lo recomiendo.

Julián Arroyo

Ilustraciones: foto de Costa-Gavras, fotografías de la película, carátula de la novela


El arte de mentir

Posted: diciembre 4th, 2012 | Author: | Filed under: Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , , , , | No Comments »

Un buen colega filósofo y mejor investigador, Miguel Catalán, lleva dedicado los últimos años de su vida universitaria al análisis de la mentira. Sobre esto ha entregado ya al público cuatro volúmenes, lo que muestra que sabe mucho del asunto. El publicado recientemente y en este mismo año se titula La creación burlada. Pues bien, en la primera línea de la página primera informa al lector de una terrible sospecha que le embarga: “la de que toda nuestra vida se halle edificada sobre un inmenso fraude”. Creo que no hay que esforzarse mucho para elaborar una rápida secuencia que confirme la cantidad de fraudes que ocurren a nuestro alrededor. ¿Por qué tal inclinación casi compulsiva a mentir? Quienes parecen instalados en la construcción de la mentira, empeñados en que nunca acabe ésta y que vaya extendiendo su reino incesantemente.

Entre los lemas clásicos de la filosofía escolástica tradicional está la afirmación de buscar la bondad, la verdad y la belleza (bonum, verum et pulchrum). ¿Dónde habrán ido a parar tan eximios ideales? Desde luego, hoy lo que se lleva es lo contrario. ¿Estaremos, acaso, endemoniados? En el apóstol Juan 8,44 podemos leer que la mentira está en el Maligno, porque él es el “padre de la mentira”. Pues bien, en la actualidad se nos ofrecen en la sociedad modelos personales concretos que han elevado la mentira a obra de arte, siendo auténticos artistas de la misma. ¿De qué tradición proceden estas gentes?

Considero a Maquiavelo como el fundador de la Ciencia política y sigo leyendo con interés sus reflexiones. En el capítulo XVIII de El Príncipe escribió un texto iluminador de los comportamientos de muchos gobernantes, incluso de nuestro país. “Por tanto, un príncipe prudente no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas, cuando tal fidelidad redunda en perjuicio propio, y cuando las razones que la hicieron prometer ya no existen”. ¿No estará describiendo aquí no ya a Fernando el Católico, sino al mismísimo presidente del gobierno español actual? ¿Qué se hizo de las promesas de su programa electoral por el que fue elegido? Acaba de tocar ahora mismo la última de las líneas rojas que declaró solemnemente que nunca tocaría, la de las pensiones. Es decir, dijo una cosa y hace todo lo contrario. Se trata de un gobierno que lleva un año mintiendo a los ciudadanos, sin ruborizarse siquiera de ello. Es el gobernante mendaz por excelencia, que arrastra a todos los miembros de esta institución a hacer lo mismo. Habría que ilegalizarlos por su incapacidad para la verdad.

Prudencia no tiene ninguna, evidentemente, si no es torticera. Fidelidad tampoco. Eso sí, “razones legítimas para cohonestar la inobservancia” -prosigue Maquiavelo- las tienen todas, según ellos. Saben utilizar como nadie la estrategia del fingimiento y el disimulo para ocultar sus engaños y atacar así. Son verdaderas zorras y leones, aunque se esfuercen en parecer humanos, mansos, leales y religiosos. Sólo que es mentira. Saben moverse -prosigue Maquiavelo- “según que los vientos de la fortuna y las variaciones de las cosas se lo exijan”, aunque brilla por su ausencia la buena fe y la integridad. Todo son malabarismos para poder mantener el digo-Diego. Impresionante deshonestidad nunca vista, en mi opinión. Ya no tienen crédito, porque lo han perdido completamente. ¿A quién podrán persuadir todavía?

“Los hombres tienen la vista corta”, escribe el astuto y precavido Maquiavelo. Por eso, hay que mostrar los hechos y las declaraciones que nos pongan delante la realidad para que podamos verla. Bastarán unos pocos ejemplos, aunque podrían multiplicarse.

A) “Si hay que algo que no tocaré son las pensiones”, decía Rajoy en su primera entrevista de televisión española. ¿Por qué no? Porque “el pensionista es la persona más indefensa, es el que lo tiene más difícil, ya no va a tener otra oportunidad”. Nada hay más lógico, ni más humano, hasta aparecen rasgos de bondad. Además es que se molestaba incluso con los periodistas: “No sé por qué me preguntan ustedes por las pensiones”. Malévolos periodistas y osados con un hombre íntegro, que cumple con las leyes y dice la verdad. De este modo discurría Rajoy el 21 de septiembre de 2012. Antes había dicho en su campaña electoral que descongelaría las pensiones en el próximo Presupuesto. Y remachaba: “Con esta medida entrará nuevamente en vigor la ley de 1998, que paralizaron los socialistas y que revalorizaba automáticamente las pensiones”. Más alto, quizás, pero no más claro.

B) Sigue el primer corifeo, Sáez de Santamaría. En una entrevista en la cadena SER dijo: “las pensiones se ajustarán a la subida de la vida, efectivamente”. Empieza ya cierto malabarismo con la expresión “la subida de la vida” (25 septiembre 2012).

C.) El corifeo Luis de Guindos dice a los líderes regionales del PP que “las pensiones serán una partida prioritaria desde el punto de vista del gasto público”. Esto era el 21 septiembre de 2012.

D) Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad social a la diputada socialista Magdalena Valerio, el 10 octubre en el Congreso de los Diputados: ustedes congelaron las pensiones en 2011. “¡Qué barbaridad! ¡Qué deslealtad con los pensionistas! Nosotros les hemos dado tranquilidad y seguridad, porque las pensiones están garantizadas y los fondos adicionales están para pagar las pensiones religiosamente”. Gran respuesta, sólo que no era verdad.

E) Montoro, desde Hacienda, dice lo que todos, que “mientras no cambie la legislación” se aplicará la ley que obliga a revalorizar las pensiones. A esto contesta el ministro de Industria Soria que si se revalorizan las pensiones de acuerdo con el IPC no podría cumplirse el objetivo de déficit. Pues a ver si se ponen de acuerdo, lo que es difícil, dadas sus conocidas hostilidades. Veremos quién de los dos acierta.

F) Algunos corifeos de segunda categoría están siempre al quite, como podrá verse. Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social lo tiene claro: “Se van a subir las pensiones conforme al criterio vigente de revalorización”. “Hay una ley en vigor… y por tanto esa ley obliga al Gobierno”. “Este Gobierno cumple estrictamente el Pacto de Toledo. El Gobierno está sometido a las disposiciones legales y no hace falta decirlo permanentemente”. Marta Fernández Currás, Secretaría de Estado de Presupuestos: “Los presupuestos del 2013 tienen hueco para revalorizar las pensiones, ya que esta partida es un crédito ampliable”. Pues bien, está claro que, si hay margen presupuestario y no se suben las pensiones, es porque no se quiere, no existe voluntad política para ello.

G) Por último, la corifea reina madre, la ambiciosa Cospedal, corrige al periodista que le preguntaba, matizando que “no es cierto que el Gobierno no haya revalorizada las pensiones… Rajoy ha cumplido su palabra de revalorizar las pensiones, aunque es cierto que no las ha subido todo lo que le hubiera gustado”. Era esto. Cospedal tiene la osadía de acusar a otros de caraduras, cuando ella tiene la cara de cemento armado. No sé si es algo corta de mente, o si le puede la ideología, o ambas cosas a la vez.

Hasta ahora desconocía un dato que puede constituir la culminación de la incoherencia o del cálculo deliberadamente premeditado, según se mire, para conseguir un puñado de votos más y no asustar al electorado. El diputado Coscubielos, de ICV, presentó una Moción, el 30 del pasado octubre, instando al Gobierno a incrementar las pensiones de acuerdo con el IPC y desde la base de la normativa vigente. El PP, con F. Báñez y Santamaría se sumaron, votando afirmativamente. Era un cálculo seguro, pensando en las elecciones autonómicas catalanas, sin duda. Acertaron de entrada, después tiempo habría para explicarlo, como acaba de hacer Alonso, el portavoz del PP en el Congreso, con la más torpe desfachatez. Dice ahora que se trataba de un juego parlamentario que no coimplica nada. Menudo cinismo y falta de respeto y hasta desprecio al Parlamento.

Estos eran los datos disponibles hasta que el BOE del uno de diciembre de 2012 establece como incremento de pensiones el 1% y el 2% frente al IPC de noviembre, que alcanza el 2,9%. ¿Se revalorizan, pues, las pensiones de acuerdo con la ley? Rotundamente no. Los pensionistas perderán el 1,9% y no se les compensara, como se ha hecho siempre hasta ahora, lo correspondiente al aumento real de los precios, aunque lo previsto fuera del 1%. El Gobierno “ha tocado lo menos posible las pensiones”, sigue proclamando Cospedal. Es decir, sí las ha tocado, incumpliendo la ley vigente. Nada menos que 8,3 millones de pensionistas están afectados. Esta es la verdad de una oculta gran mentira.

El Gobierno concluye su primer año de mandato con un ejemplo modélico de inmoralidad. Y es que, además de la crisis económica, hay una profunda crisis moral. Es, pues, imprescindible conocer el legado ético que nos han dejado las tradiciones morales. Este legado vale la pena por sí mismo y no a cambio de y como alternativa de otra cosa. El arte de la mentira es inasumible y sus gravísimas consecuencias se verán muy pronto. Que no nos vengan luego con el pobre argumento de que la cuestión es si en las actuales condiciones puede mantenerse el sistema de pensiones. Si se quiere, se puede; margen hay, según se ha dicho. Las mentiras sólo conducen al deterioro de la vida social. Hay ideologías que han de ser superadas.

Julián Arroyo

Ilustraciones: tambolsa.blogspot.com; es.paperblogs.com; la comunidad.elpais.com; elmundo.es; puntsdevista.wordpress.com; forges, en El País 10/12/2012