El “modelo” empresarial

Posted: agosto 14th, 2013 | Author: | Filed under: Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , , , , , , , | No Comments »

 Un modelo es una persona o una cosa digna de imitación. Y una empresa es la entidad que produce bienes o prestación de servicios. Generalmente, la empresa tiene carácter comercial. Al frente de la empresa hay siempre un empresario, que se encarga de gestionarla. Establecidos los términos del tema, habría que preguntarse cuál es el modelo que propone la empresa, que solemos aceptar sin cuestionamiento alguno. Mercados Financieros

Producir bienes o prestar servicios parece de suyo bueno, en sí mismo puede que sea así. Igualmente ocurre con la acción comercial, que se encarga de poner a disposición de cualquier interesado los productos o servicios. Ahora bien, hay que tener muy en cuenta que todo esto se hace, normalmente, a través del mercado. Éste es el que intermedia, pues, entre el empresario y el consumidor de los productos o servicios. Tal mercado forma parte de un sistema económico, que tiene sus intereses y sus propios métodos. Milo_Manara_Forio

Finalmente, no sería posible producir bienes o servicios sin los trabajadores, que cobran un salario por su trabajo y de este modo pueden alimentarse a sí mismos y atender a las necesidades personales y familiares. Los productores transforman la materia con su trabajo y construyen así los objetos que se pondrán en el mercado. Son las mercancías. Parece lógico que, si el trabajador produce riquezas, participe igualmente de las mismas y las pueda disfrutar, pero no lo es tanto. “El obrero” -según un conocido texto de Marx, que confirma la experiencia histórica- “se empobrece tanto más cuanto más riqueza produce, cuanto más aumenta su producción en extensión y en poder”. Tenemos aquí la contradicción expresada crudamente, en virtud de la cual las cosas pueden no ser tan bonitas como las pintan los que pueden hacerlo con la publicidad machacona e insoportable.

¿Qué modelo empresarial se nos ofrece en la actualidad? Soy consciente de simplificar, pero también de que algunas de sus características son universales y que el espacio de un artículo no permite su estudio en profundidad. Sólo hago algunas aportaciones significativas, creo.

dom11 Una de las características de las que no se puede prescindir, aceptada por tirios y troyanos, es la competencia. Presentar un producto ante otras empresas como superior al que ellas fabrican es condición para que pueda venderse. Claro está que las marcas son diferentes entre sí, pero el producto, en cuanto tal, puede ser equiparable. La superioridad se puede alcanzar de distintas maneras: por calidad del producto, por abaratamiento de los precios, prestaciones, atractivo, etc. Esto se consigue estableciendo la empresa en lugares en los que se pague menos por el espacio ocupado, con trabajadores que cobran menores salarios, con una calidad de trabajo más eficaz o, simplemente, obteniendo todos menores beneficios. contratos_calientes_paro_reforma_txt_800

En relación con los beneficios, hay que ser realistas. Ya el economista norteamericano Milton Friedman, fallecido en 2006, defendía que la responsabilidad de toda empresa es maximizar los beneficios para sus accionistas. Se le considera uno de los mayores economistas de mediados del siglo XX y fue muy respetado. Creo que es sincero, porque, si una empresa no maximalista beneficios, acabará cerrando, lo que no tiene ningún sentido. libre_mercado_0

Para ello hay que partir como base del libre mercado. Este es uno de los dogmas que se ha impuesto de manera universal y cuya aceptación no se cuestiona. Nada debe impedir a una empresa la libertad de tomar sus propias decisiones. Desde luego, no debe hacerlo ningún Estado, ni tampoco ningún Gobierno. Por supuesto, los sindicatos no pueden imponerse como una fuerza que discuta lo que decidan las empresas. En todo caso, tendrán que contribuir con las empresas para convencer a los trabajadores, a quienes representan, moderando sus ambiciones personales a cambio de mantener los puestos de trabajo.

 Adam Smith, economista y filósofo del siglo XVIII, representante de la Ilustración escocesa, también defendió la libre competencia. Dio a conocer una curiosa teoría, expuesta con mucha gracia en su obra más conocida, The Wealth of  Nations (La riqueza de las naciones), la del egoísmo como explicación del comportamiento económico. Necesitamos la ayuda de los demás, que no la prestarán por pura benevolencia, al revés, “no es la benevolencia del carnicero o del panadero la que nos lleva a procurarnos nuestra comida, sino el cuidado que prestan a sus intereses”. Para esto se necesita el intercambio y la compra-venta.

Los dos autores de siglos tan diferentes convierten en humo la visión idealista cristiana de la economía en su defensa del trabajo como desarrollo económico y, consiguientemente, individual y social. El ser humano se mueve en un mundo de necesidades, en el que sus derechos humanos carecen de importancia desde el momento en que, si no acepta las condiciones de la empresa, será despedido inmediatamente. Con razón escribió Marx en El Capital que “el reino de la libertad sólo empieza allí dónde termina el trabajo impuesto por la necesidad y la coacción de los fines externos”. ¿Alguien se había creído otra cosa? forges-soy-libre

Cuando entramos en la situación de globalización y se constituyen macro-empresas, las cosas no van a ir necesariamente mejor. Una de las ventajas de los supermercados, según se ha vendido publicitariamente, era la posibilidad de elegir por parte de los consumidores. En estas superficies hay de todo y, por tanto, no hay que perder tiempo en visitar otros comercios de la zona. Pues bien, al abrirse las nuevas empresas lo que se ha perdido es, precisamente, la capacidad de elección, ya que el gran emporio económico ha seleccionado por nosotros sus productos y las marcas. Ahora sólo hay las que a los mercados les ha interesado más por cuestiones económicas. En este sentido a lo que se ha llegado es al empobrecimiento de los productos ofertados. Además, concluye la competencia, porque un pequeño mercado no puede sostener la presión no sólo en los productos, sino también en el resto de las condiciones. 14agosto-webPÚBLICO

Las multinacionales se extienden no sólo por todo un territorio, sino, incluso, por todo el mundo con su propia organización de los mercados existentes. Cuando hay otros que pueden hacer competencia se adquieren o se fusionan. Así se acaba con la competencia libre. Planifican de este modo los productos y enfocan el mercado futuro. Según Galbraith, todos los ciudadanos de un país pueden ser manipulados y subyugados como trabajadores, consumidores y accionistas. Estos son algunos de los efectos de la economía global. Tiene la posibilidad de controlar todo lo que se produce en un país económica, social y hasta políticamente. Es un hecho el abaratamiento de la mano de obra, ya que puede operarse con trabajadores de distintos países, destruyendo así los derechos de los productores del país concreto en el que se establecen tales empresas multinacionales. trabajo_precario_thumb[2]

¿Qué decir, finalmente, de los denominados contratos cero horas? En ellos el empresario decide las horas que ofrece en función de sus necesidades empresariales. Exige disponibilidad de 24 horas y paga únicamente las que trabaje el productor. No hay horario fijo contratado, ni se garantizan derechos laborales ningunos. Es un abuso y una situación de esclavitud contemporánea. Vigentes en Inglaterra, han sido hechos este mismo verano hasta por el Buckinham Palace. El ramo de hostelería dice que en España también se hacen estos contratos con subterfugios varios, especialmente en los grandes hoteles. De pronto llaman a un camarero, por ejemplo, por si le interesa trabajar de ocho a doce de la noche, porque tienen que servir una cena de grupo. No se puede decir que no, pues el castigo puede ser no recibir ninguna otra llamada en los próximos quince o veinte días. Hay, pues, que dejarlo todo y acudir a la exigencia del empresario correspondiente. 530121_396861283667422_2132865671_n

¿Estos son los modelos que los empresarios proponen imitar a los ciudadanos? Es decir,  la nueva esclavitud que tenemos que soportar para poder comer. Incluso el mundo animal tiene menos dificultades para alimentarse. Mayor explotación e indefensión no parece posible ya, aunque nunca se sabe. Lo menos que se puede decir es que resulta indignante.

Julián Arroyo Pomeda

 Ilustraciones:

Economipedia.com; Milo Manra, Delirio místico; humor de derechas.com: nodo50.org; sorayasuky.blogspot.com; Público 13-08-2013; arv1952.blogspot.com; avliberacion.wordpress.com


El capital: poder económico financiero al descubierto

Posted: diciembre 29th, 2012 | Author: | Filed under: Reflexión sobre la actualidad educativa y política | Tags: , , , , , , , | No Comments »

La lúcida sentencia 146 de Nietzsche, en Más allá del bien y del mal, reza así: “Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”. “Un capitalista devora a otros muchos”, escribe Marx en el tomo uno de El capital. Y también, “que a medida que el capital se acumula, tiene que empeorarse la situación del obrero… Esa ley implica una acumulación de miseria correspondiente a la acumulación de capital”. Siglos antes, y en un contexto sociocultural muy diferente, Maquiavelo proponía en el capítulo dieciocho de su obra más conocida que el príncipe debía transformarse “en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas, ni el zorro protegerse de los robos. Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos”. Se trata de dos autores clásicos, cuyas ideas permiten analizar tanto las estructuras sociales de su tiempo como el poder político que las sustenta.

1348768520261CG Se ha dicho que los dos pensadores están presentes en la descarnada y última película de Costa-Gavras, director de cine francés, de procedencia griega, que nunca ha tenido pelos en la lengua para hacer cine político, pero ¿es que hay algo que no sea político? Lo que acontece en la polis tiene en su base un poder organizado y Costa-Gavras se ha mantenido durante toda su vida analizando precisamente el poder. Pues bien, habría que preguntarse qué poder domina en nuestra sociedad del siglo XXI. Estamos sometidos al totalitarismo del capital financiero, por eso hay que analizarlo para poder entenderlo y, en un segundo momento, actuar, también, en consecuencia.

Ya conocíamos por sus filmes anteriores la preocupación de Costa-Gavras en el análisis del poder. Vimos el poder de la CIA en “Missing” y no nos extrañó demasiado. Tampoco produjo escándalo saber del poder de los nazis, pero nos sobrecogió algo más el poder del Vaticano, cuando vimos “Amen”. O el poder de las fuerzas policiales y militares en “Z”. O el poder de las empresas para despedir a cientos de trabajadores en “Arcadia” ¿Y cuál es la razón profunda para analizar el poder? El cambio de vida que produce, mediante el control más absoluto de todo lo que hacemos, lo destruye todo, sin pensar, ni por un momento, en lo que nos ha costado construirlo históricamente. Porque cada conquista social lleva consigo riadas de lágrimas y sangre a borbotones. No es exagerar ni un ápice pensar que en España nos acercamos a seis millones de puestos de trabajo destruidos, miles de desahucios, que dejan viviendo al aire libre a otros tantos miles de familias con la calle para correr, se está desmantelando la educación, día tras día, se avanza en la privatización del sistema de Salud a ritmo frenético, los intereses por el pago de la deuda llegan a superar nuestro PIB y esclavizan así a los ciudadanos el_capital-0c9b1ENTIERROdurante lustros, se deja de atender a los ancianos, nuestra juventud está condenada a la inmigración, ciencia y cultura caminan hacia su desaparición, los fondos de inversión arrasan con todo lo que encuentran a su paso, nos gobierna un capital cada vez más materialista y con menos escrúpulos. ¿Tenemos, acaso, futuro? Hasta el oxígeno que nos permite respirar se privatiza, escribe Millás, y cualquier día yugulan hasta la esperanza. El mundo del capital es de una ferocidad salvajemente global. ¿No se puede parar todo esto? Difícilmente, porque las acciones económico-financieras se mueven con una sutileza categorial en los más inverosímiles recovecos de la ideología clásica. A veces rozan la legalidad, pero se las apañan para no vulnerarla nunca, por eso se hacen intocables.

Stephane-Osmont-Le-Capital¿Cómo llevar toda esta base al cine para impactar en el espectador? El cine ha contado, desde su nacimiento, historias, a través de imágenes. Mejor, buenas historias, mediante mejores imágenes. Esto lo que ocurre en El capital de Costa-Gavras. La historia se la proporciona la novela del francés Stéphane Osmont, con un título homónimo, Le capital.  Desde esta base construyen un guión Karim Boukercha, Jean-Claude Brumberg y el propio Costa-Gavras. Osmont es economista, antiguo alto funcionario del Ministerio de Economía francés con experiencia en las finanzas. Es, pues, un buen conocedor de un tema, cuya historia publicó en 2004. Osmont quedó “harto y asqueado” de este mundo financiero, por lo que “acabó dejándolo todo”. Costa-Gavras leyó el libro, que le “fascinó”, según declara.

Los guionistas hacen una ficción de este universo financiero, en la que, a modo de fábula, van apareciendo los mayores vicios-virtudes del capitalismo actual: ambición ilimitada, deslealtades crudelísimas, enriquecimientos ilegales, desequilibrios personales y sociales, avaricias, codicia criminal e injusticias sin cuento, despidos masivos para obtener dividendos, engaños, estafas, cultivo de la pasión sexual para sacar dinero, pura especulación a la que todo se sacrifica, sin que se interponga ningún escrúpulo, hasta formar la historia. Es como una alegoría de la situación en que vivimos y de la que formamos parte, siendo sus rehenes.

el-capital-imagen-pelicula-12PROTAGONISTA

El lenguaje cinematográfico presenta un comienzo espectacular y efectista, con rasgos cómicos de un humor sardónico. Una bola de golf está a punto de ser golpeada. Seguidamente, un individuo maduro cae al suelo, retorciéndose por un cáncer en los genitales, que ocultaba por vergüenza de su virilidad. Es el presidente del Phenix Bank. Ahora, un tipo más joven avanza hacia la cámara con ojos sanguinolentos de ambición. Es un simple empleado, que viene de la nada y que llegará a ser el nuevo presidente. Lo que sigue -las tradiciones, los juegos de las finanzas, la corrupción del dinero, negocios, primas y todo un mundo convulso, en el que sobresale la voracidad y el robo, se cuenta ya en primera persona por el protagonista Marc Tourneuil (Gad El Maleh, un actor francés de origen marroquí, que borda el papel). El ritmo trepidante de la película termina con Tourneuil al micrófono, diciendo en apenas nueve palabras el objetivo que se propone al Consejo de Administración del banco: “robar a los pobres para dárselo a los ricos”. Los miembros de dicho Consejo aplauden a rabiar.

Este es nuestro mundo: un gran supermercado europeo. Todavía quedan el-capital-imagen-pelicula-11personas reconocibles, como Maud Baron (Céline Sallette), que ofrece a Marc escribir un libro de denuncia, aunque éste la mira con desdén y conmiseración. O el tío del protagonista, que le echa en cara en la bucólica comida familiarla inmoralidad de su conducta y al que Marc le corrige que ya se ha producido la revolución, porque sólo hay una Internacional, la del dinero. Por supuesto, la clase obrera no existe, o, al menos, carece de conciencia, por haber sido engullida por la clase el-capital-imagen-pelicula-9financiera. Tampoco hay vida familiar, la esposa de Marc le dice que no vuelva, si sigue apostando por el banco. Incluso la prostituta de lujo, Nassim (Liya Kebede)es devorada, igualmente, por su propia ambición. Hasta a sus familiares les recomienda el cínico e hipócrita Marc que prescindan de los bancos y que guarden en casa su dinero. ¿A qué nos suena esto en el mundo hispánico? Costa-Gavras ha conseguido hacer una denuncia lúcida en imágenes llenas de brillo y con un ritmo envolvente y arrollador.

¿Acaso no se exagera mucho, al presentar semejante sordidez? Estamos ante una fábula sí, pero es un reflejo fiel de la realidad del momento actual. En el caso de Europa se ha construido la casa por el tejado. Se ha alcanzado la unión económica, con el euro como base, y ahí se ha parado. ¿Para cuándo la unión cultural, social y política? Al paso que vamos, puede que no la veamos nunca.

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¿Qué hacer con estos niños financieros, que juegan con todos nosotros sin querer aceptar las consecuencias de su entretenimiento? Ellos se lo pasan bien así, “juegan por puro placer”, dice el director Costa-Gavras a sus casi 80 años. No caben medias tintas reformistas de lo que, desgraciadamente, tenemos experiencias más que suficientes. Hay que dar un enfoque distinto y empezar de nuevo. Sí que se puede, sólo hay que quererlo. Éste es un gran trabajo, lleno de frescura. Lo recomiendo.

Julián Arroyo

Ilustraciones: foto de Costa-Gavras, fotografías de la película, carátula de la novela